Entre nosotros
En la cumbre el tiempo se detiene y eterna, la lengua del viento roza,
juega,
suplica...
entre ensueños y desvelos atraviesa la corriente.
Confluyen tus deseos con los míos, avivando llamas
que se nutren en el fuego interior de mi avidez.
Detengo el torbellino, estremecimiento físico absoluto.
Agónico
compás
de espera.
Mansamente, te introduzco en el vértice de esta lógica
desquiciada, excluyendo en mis razones recatos y mesuras.
Voy renovando hambres.
Y golosa, te dibujo...
fervor
anudado.
- Araceli García López- (Palma de Mallorca)